Australia expulsa a China de su industria de tierras raras

Australia obliga por segunda vez a los inversores chinos a abandonar su industria de tierras raras, lo que demuestra la seriedad con la que Occidente se toma ahora el conflicto mundial de las materias primas.
En 2024, Canberra ya había obligado a los accionistas chinos a vender sus participaciones en Northern Minerals. Ahora el proceso se repite: otros seis inversores vinculados a China deben vender sus acciones. Así pues, la velocidad a la que se están formando nuevos bloques de poder geopolítico en el sector de las materias primas está aumentando notablemente.
Occidente construye sus propias cadenas de mercancías
El proyecto Browns Range de Northern Minerals, en Australia Occidental, ocupa un lugar central. Allí se encuentra el yacimiento Wolverine, uno de los más importantes de disprosio y terbio fuera de China. Estas tierras raras pesadas son necesarias, entre otras cosas, para imanes de alto rendimiento, sensores, láseres, turbinas eólicas y modernas tecnologías de defensa. Hasta la fecha, China ha controlado casi todo el procesamiento de estas tierras raras pesadas.
Ésta es precisamente la razón por la que EEUU y Australia subvencionan ahora fuertemente el proyecto. El pasado otoño, ambos países acordaron un acuerdo sobre materias primas por valor de 8.500 millones de dólares para depender menos de China. Europa también busca ahora una cooperación más estrecha con Australia. Hasta marzo, la UE no concluyó un acuerdo de libre comercio destinado a garantizar a las empresas europeas un mejor acceso a las materias primas australianas.
Centrarse en el depósito Wolverine
El yacimiento de Wolverine está considerado uno de los más importantes de Australia de óxido de disprosio y óxido de terbio. Estas tierras raras pesadas, en particular, son cruciales para los imanes de alto rendimiento, las turbinas eólicas, los sensores, los láseres y las modernas tecnologías de defensa. La importancia estratégica del proyecto para las cadenas de suministro occidentales es correspondientemente alta.
Por tanto, no es ninguna coincidencia que Australia esté haciendo retroceder a los inversores chinos en Northern Minerals de todos los lugares. Canberra y Washington consideran cada vez más el proyecto como un elemento estratégico para un mercado de materias primas fuera del control chino.
Noviembre podría ser el punto de inflexión
La actual disputa sobre las licencias chinas de exportación de elementos de tierras raras hace que el desarrollo sea aún más explosivo. La actual fase de autorización para determinadas exportaciones de REE a Occidente expira en noviembre. No está claro qué ocurrirá después.
EEUU ya se está preparando para una nueva escalada: A partir de enero de 2027, ya no se permitirá utilizar materiales chinos en los equipos de defensa estadounidenses. Así pues, las materias primas críticas se están convirtiendo cada vez más en un instrumento de poder geopolítico.
Está surgiendo un segundo mercado
La presión sobre China genera cada vez más contrapresión en Occidente. Paso a paso, está surgiendo un mercado independiente fuera del control chino. En el futuro, es probable que este mercado ya no esté determinado por los precios chinos, sino más bien por la oferta, la demanda y los riesgos geopolíticos en Occidente.
El problema es que el procesamiento de las tierras raras pesadas, como el disprosio y el terbio, sigue concentrándose casi totalmente en China. Por tanto, el mundo de las materias primas avanza cada vez más hacia dos sistemas separados con estructuras de precios diferentes: uno bajo influencia china y otro que Occidente apenas está empezando a establecer.