Conferencia de Seguridad de Múnich 2026: Materias primas entre la aspiración y la realidad

La 62ª Conferencia de Seguridad de Múnich (del 13 al 15 de febrero) lleva por título «Bajo destrucción», una referencia a la creciente erosión de la estabilidad internacional. Entre las líneas generales del orden mundial y las cuestiones específicas de la política de seguridad, un panel destacó hasta qué punto las materias primas críticas se han convertido ahora en un factor estratégico.
Al margen de la 62ª Conferencia de Seguridad de Múnich, la Cumbre SZ tuvo lugar en el Café Luitpold, un exclusivo formato de debate organizado por el Süddeutsche Zeitung en el corazón de Múnich.
Allí quedó claro lo que también se puso de manifiesto en el escenario principal de la Conferencia de Seguridad de Múnich: las materias primas críticas son desde hace tiempo una infraestructura de seguridad esencial.
Tres perspectivas ocuparon el centro del escenario:
- Samina Sultan – con los instrumentos de política económica y la cuestión de cómo puede reforzarse la resiliencia mediante la regulación.
- Thuy-Ngan Trinh – con la dimensión tecnológica, en particular sobre la producción resiliente de drones y la capacidad de innovación industrial.
- Andreas Kroll – con la visión operativa del comercio internacional de materias primas
Política, tecnología y realidad operativa
Samina Sultan esbozó el marco normativo:
¿Qué instrumentos existen para luchar contra la coacción económica? ¿Qué conceptos europeos de diversificación son eficaces? ¿Y cuánto tardarán, siendo realistas, en surtir efecto estas estrategias?
Trinh añadió la perspectiva tecnológica:
¿Cómo puede garantizarse la seguridad militar mediante el liderazgo tecnológico? ¿Dónde surgen las dependencias -por ejemplo, con componentes procedentes de China- aunque la producción final tenga lugar en Europa?
Kroll introdujo otro nivel en el debate: Mecánica y plazos del mercado.
«Necesitamos materias primas ya»
Un punto de debate fue la cuestión de por qué Alemania no se centra más en los recursos nacionales. Las materias primas están disponibles, sólo hay que cambiar la mentalidad.
Kroll no estaba de acuerdo con este atajo. No fundamentalmente contra la exploración, sino contra la expectativa de efectos rápidos.
Sus argumentos:
- Los proyectos mineros suelen tardar de siete a diez años en alcanzar la producción operativa
- Los procesos de aprobación, la infraestructura, la financiación y los requisitos medioambientales alargan aún más los plazos
- Sin embargo, la industria -sobre todo en el sector de la defensa- está sometida a una presión inmediata para adquirir
«No se trata de mentalidad», dice. «Se trata de disponibilidad, y la necesitamos ahora».
La realidad de los precios en la industria de defensa
Otro aspecto se refería a la situación de las adquisiciones en partes de la industria europea de defensa.
Kroll informó de que las empresas pagan a veces primas muy elevadas para asegurarse el acceso a determinadas tierras raras y metales estratégicos. Esto se debe a las restricciones comerciales, las normativas de exportación y la elevada concentración de capacidades de refinado en China.
Su valoración fue sobria:
Europa no podrá competir a corto plazo con las capacidades de producción chinas, sobre todo en el sector de la transformación y el refinado.
Esto no significa incapacidad para actuar.
Pero sí significa que la planificación estratégica debe ser más realista.
¿A qué distancia están las paradas de producción?
Kroll también describió los efectos prácticos de la normativa sobre exportación:
requisitos de autorización, retrasos, incertidumbre en las cadenas de suministro. En casos concretos, dijo, Europa ya había estado muy cerca de sufrir graves interrupciones de la producción.
Estas situaciones demuestran que la estabilidad de la cadena de suministro ya no es una cuestión abstracta, sino que tiene un impacto directo en el rendimiento industrial.
Las reservas estratégicas como instrumento transitorio
Un punto que ganó peso en el panel fue el desarrollo de reservas estratégicas de materias primas.
Aunque la diversificación y las nuevas asociaciones pretenden tener un efecto a largo plazo, las acciones pueden crear estabilidad a corto plazo. Sin embargo, su aplicación práctica es compleja, tanto desde el punto de vista financiero como de la normativa.
Aquí quedó claro que
la resiliencia no es una palabra política de moda, sino una cuestión de infraestructuras concretas, financiación y coordinación entre el Estado y la economía.
Geoeconomía 2025/2026: Pesos cambiados
En 2025, dominaron las dificultades de suministro de tierras raras como consecuencia del conflicto aduanero entre EE.UU. y China y los cuellos de botella de los chips heredados tras la crisis de Nexperia.
La situación es ahora más compleja. Además de China, otros actores también se perciben como factores de incertidumbre estratégica. El orden internacional está cada vez más fragmentado.
El panel lo dejó claro:
Europa no sólo debe diversificarse, sino también entender su estrategia de materias primas como parte de la arquitectura de seguridad.
Una constatación de hecho
La presentación de Andreas Kroll fue menos política que analítica. Argumentó desde la perspectiva de un participante en el mercado que experimenta directamente las restricciones comerciales, las distorsiones de precios y los cuellos de botella de la oferta.
Esta categorización operativa, en particular, complementó de forma significativa las aportaciones teóricas y tecnológicas.
La conclusión central del grupo de expertos:
La política de seguridad no termina con los presupuestos de defensa.
Comienza con la disponibilidad de material.
Y es precisamente aquí donde se decidirá la resistencia de Europa.
Allí quedó claro lo que también se puso de manifiesto en el escenario principal de la Conferencia de Seguridad de Múnich:
Las materias primas críticas son desde hace tiempo una infraestructura de seguridad fundamental.