Tertium Non Datur - Europa es espectadora en el ajedrez geopolítico de las materias primas

China está apretando las tuercas. Según Bloomberg, a partir de enero podrían aplicarse controles a la exportación de componentes de drones, como ya ocurre con materias primas críticas como las tierras raras. La República Popular demuestra así una vez más lo poderoso que es su control sobre los recursos críticos. Occidente, sobre todo EEUU, reacciona alarmado, pero ¿y Europa? No parece haber lugar para un tercer actor o una posición neutral entre los bloques de poder. El viejo principio de «Tertium Non Datur» -no hay terceros- se está convirtiendo en una amarga realidad para Europa.
Guerra de mercancías sin influencia europea
hina domina más del 80% del procesamiento mundial de tierras raras y controla las cadenas de suministro de materiales de alta tecnología indispensables en drones, smartphones y energías renovables. Occidente, tecnológicamente dependiente de estos recursos, se ve obligado a depender de EEUU como potencia defensiva o a depender aún más de China. Europa sigue siendo el campo de juego, no el jugador.
Mientras EEUU intenta agresivamente ampliar su propio procesamiento de materias primas y forjar asociaciones alternativas, Europa se queda rezagada. Aunque iniciativas estratégicas como la Alianza Europea de Materias Primas son un paso en la dirección correcta, siendo realistas, la UE sigue siendo un socio menor en el juego de poder mundial. Entre el «made in China» y el «made in USA», no hay espacio para que Europa tenga su propio «made in Europe».
China juega al ajedrez, Europa mira
El juego de China está claro: el control de las exportaciones no es una necesidad económica, sino un arma geopolítica. A nadie le gustan los drones. Pero quien puede construirlos y suministrarlos también puede determinar cómo será el mapa del mundo del mañana, por ejemplo en la frontera ruso-ucraniana. Europa parece aquí un espectador, esperando el siguiente movimiento en lugar de actuar por sí misma. La cuestión crucial es: ¿puede Europa seguir su propio camino o se verá aplastada entre los bloques?
La autonomía estratégica -la palabra favorita de la política europea- a menudo se queda sólo en una frase. Ni el desarrollo de sus propias capacidades de producción ni la inversión en reciclaje e investigación están alcanzando la velocidad necesaria. En cambio, falta una respuesta decisiva: China juega con la palanca de su posición de monopolio mientras Europa observa cómo crece su dependencia.
Tertium Non Datur: Decide o muere
Sólo hay dos opciones: Europa se convierte en un actor geopolítico, o sigue siendo un peón. La carrera mundial por los recursos, alimentada por tecnologías como los drones y las energías renovables, no deja lugar a dudas. Europa debe elegir entre la dependencia y la independencia. Esta última significaría asumir la responsabilidad de su suministro de materias primas y, por tanto, también de su seguridad.
China está demostrando de forma impresionante que las tierras raras no son sólo materias primas, sino munición geopolítica. Occidente empieza a reaccionar, pero ¿Europa? Si no tiene cuidado, se quedará como la tercera rueda del vagón. Tertium Non Datur.