China quiere dejar de exportar y procesar tierras raras

¡La carrera empieza ahora! Si te ha faltado el pistoletazo de salida para una inversión en tecnología de metales y tierras raras, puedes conseguirlo aquí: Se ha filtrado información en Asia Oriental de que es probable que China prohíba la exportación de tecnología, maquinaria y equipos para procesar tierras raras antes de finales de este año. Los observadores también temen que se prohíba la exportación de metales críticos.
En fecha tan reciente como 2021, China declaró que no planeaba ninguna restricción a la exportación de tierras raras. Los planes chinos que se han hecho públicos ahora parecen muy diferentes: En concreto, ha decidido prohibir la exportación de tecnología de magnetización de tierras raras. Dado que tanto los aerogeneradores como los coches eléctricos utilizan cada vez más imanes de tierras raras, un embargo de este tipo pondría en peligro, entre otras cosas, la transición energética europea. Según observadores locales, el objetivo de China en este caso es dificultar los esfuerzos occidentales por lograr la independencia en el sector de las materias primas.
Oficialmente, la información filtrada tiene carácter de rumor. Sin embargo, conocidos actores políticos y económicos se toman en serio la información, sobre todo porque un embargo chino tiene todo el sentido del mundo como respuesta a la Ley Chip y a la situación de Taiwán. Para Brian Menell, Presidente del Consejo de Supervisión del grupo metalúrgico Techmet, la autoevaluación de China como potencia mundial brilla en sus acciones. Siguiendo el ejemplo de Rusia en la guerra de Ucrania, China quiere ahora intentar utilizar como arma materias primas que el resto del mundo necesita urgentemente. Sobre todo, esto podría utilizarse para sancionar la injerencia de Occidente en caso de una escalada del conflicto de Taiwán.
Desde la guerra de Ucrania, Europa se prepara para depender menos de China en materias primas críticas. Sin embargo, todavía no está preparada para tal avance. Muchos países han abandonado los proyectos mineros por ser muy perjudiciales para el medio ambiente, con el resultado de que más del 90% de la extracción y una proporción aún mayor del procesamiento de minerales de tierras raras tiene lugar en China. Por ello, algunas empresas han encargado hornos especiales en China para poder refinar ellas mismas las tierras raras. Tienen un plazo de entrega de más de 18 meses. Actualmente es cuestionable si llegarán algún día.
Lo que puede ayudar a Europa a llegar a fin de mes en una situación como ésta son las reservas de materias primas ya procesadas para uso industrial. Aunque no sustituyen a los proyectos de refinerías a largo plazo, como Lynas en Malasia, pueden seguir suministrando a la industria hasta 6 meses en caso de interrupción repentina del suministro. Para los compradores privados, también ofrecen la oportunidad de invertir libres de impuestos en una clase de materias primas críticas para la producción cuyo precio podría casi con toda seguridad dispararse en un futuro próximo.